viernes, 17 de julio de 2009

PRIMERA LECTURA: Jer 23, 1-6

* En tiempos difíciles para el Pueblo de Israel, los sacerdotes, profetas y otros funcionarios “del rey” confundían con sus gestos y palabras a los más humildes. A estos que siguen las promesas de Dios el profeta las llama las ovejas dispersas, el “resto de Israel”.
A los que supuestamente debían guiar al Pueblo y terminaron perdiéndolo, se les pedirá cuenta. Y ya no se confiarán en sus privilegios porque nuevos pastores se harán cargo del rebaño.
A los que siguen fieles se les da una nueva esperanza que los animará: Se suscitará un germen justo en David.

Lectura del libro de Jeremías.

¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal! -oráculo del Señor-. Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: Ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones -oráculo del Señor-. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna -oráculo del Señor-. Llegarán los días -oráculo del Señor- en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: "El Señor es nuestra justicia".
Palabra de Dios.
R. Te alabamos, Señor

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